Los lugares de la fe
La amplia e inmediata difusión del Cristianismo en la provincia de Padua está demostrada por el inmenso patrimonio arquitectónico y religioso constituido por iglesias, capillas, lugares sagrados, monasterios y abadías presentes en todo el territorio.
Según la tradición, en el año 304, en Prato della Valle, fue martirizada con espada Justina, aristócrata romana: en 530 d.d.C., en el lugar de la tumba, se levantaron en su honor una basílica y una capilla (sacellum). Actualmente, la Basílica de Santa Justina representa uno de los más antiguos ejemplos de fe y arquitectura cristianas en el territorio paduano. Además de la Basílica del siglo XVI, también pueden admirarse la antiquísima capilla del siglo VI, elementos de la antigua basílica románica (siglos XII-XIII) y el pozo de los mártires. El monasterio benedictino con claustros pintados al fresco alberga una rica biblioteca y el centro de restauración de libros antiguos.
A las cúpulas de la Basílica de Santa Justina se contraponen las de la Basílica de San Antonio. La construcción del gran santuario, que todos los años es visitado por milliones de peregrinos y turistas de todo el mundo, comenzó a partir de 1232, pocos meses después de la muerte de San Antonio, para custodiar los restos del santo y, en 1310, ya presentaba cúpulas, alminares y capillas radiales, posteriormente enriquecidas por magníficas obras de arte realizadas desde el siglo XIII hasta nuestros días.
La tercera gran basílica de la ciudad es la Catedral, edificada en el siglo XVI, sobre una Basílica románica de 1075 que surgió, a su vez, en el lugar de una antiquísima Domus Ecclesiae. En el adyacente Baptisterio se encuentra el magnífico ciclo de frescos de Giusto de' Menabuoi. El impacto con el grandioso Paraíso de la cúpula es impresionante: cientos de santos colocados en círculos concéntricos alrededor de las figuras de Cristo Pantocrátor y de la Virgen velan sobre la pila bautismal, situada en el lugar que en el pasado albergaba el sarcófago de Francesco il Vecchio da Carrara, Señor de Padua de 1350 a 1388.
Otro edificio muy interesante es el Museo Diocesano, al interior del Palacio Episcopal, que expone preciosas obras de arte y antiguos manuscriptos. Se visita también el Salón de los Obispos y la Capilla de S. Maria degli Angeli.
Otro santuario muy venerado se encuentra cerca de Prato della Valle: se trata del Santuario de San Leopoldo Mandic, que conserva los restos y la celda-confesionario del amado santo de orígenes dálmatas. Por último, al norte de la ciudad se halla el Santuario Antoniano de Arcella, donde falleció San Antonio en 1231.
Además de las grandes basílicas, Padua cuenta con numerosas iglesias, capillas y oratorios, a menudo situados fuera de los itinerarios más comunes, pero riquísimos de historia y arte. Las obras de Andrea Mantegna en la Iglesia Eremitani, parcialmente perdidas durante los bombardeos de 1944, encierran los secretos del Renacimiento.
La apartada Iglesia de Santa María del Carmen conserva un precioso ciclo de frescos del siglo XVI. La pequeña y sugestiva iglesia románica de San Nicolás alberga obras de Jacopo Montagnana, Stefano dall'Arzere y Giandomenico Tiepolo. Se respira una mística atmósfera medieval en la austera Iglesia de Santa Sofía, una de las más antiguas iglesias de la ciudad.
Casi "escondida" destrás del amplio pórtico está la Iglesia de San Francisco Grande, que conserva un retablo de Paolo Veronese y frescos del siglo XVI y el monumento de bronce Roccabonella, hermosa obra escultórica del siglo XV realizada por Bartolomeo Bellano y Andrea Briosco.
En la "Scoletta della Carità", delante de la Iglesia de San Francisco Grande hay un precioso ciclo de frescos con episodios de la vida de la Virgen realizados en el siglo XV por Dario Varotari.
Son más recientes la Iglesia de San Gaetano, diseñada por Vincenzo Scamozzi a finales del siglo XVI y cubierta por mármoles y frescos, y la Iglesia de Santa Maria del Pianto, llamada también Iglesia del Torresino por la torre almenada central. Pocos saben que el famoso músico del siglo XVIII Giuseppe Tartini, conocido por "El trino del diablo", está sepultado en la Iglesia de Santa Catalina.
Una inesperada sorpresa nos la reserva la apartada Iglesia de San Massimo: tres magníficos retablos de Giovan Battista Tiepolo y la tumba del ilustre médico Giovan Battista Morgagni, a quien se asignó en 1711 la primera cátedra de Medicina Teórica en la Universidad de Padua. En los inmediatos afueras de Padua, en Pozzoveggiani, se encuentra la antigua Iglesia de San Miguel, rica de obras del periodo tardoantiguo.
También la provincia está llena de lugares sagrados que, a lo largo de los siglos, han representado lugares de fe, cultura e investigación. Entre ellos, gozan de gran sugestión los monasterios y eremitorios. Entre el verde de las Colinas Euganeas se encuentra la Abadía de Santa María de Praglia, fundada en el siglo XI, de donde empezó en la Edad Media y el Renacimiento la colonización agrícola benedictina en todo el territorio al oeste de Padua. En 1448, la abadía fue restructurada y ampliada con la realización de la elegante iglesia diseñada por Tullio Lombardo y la reconstrucción de una parte del monasterio. La iglesia conserva varios frescos y pinturas de escuela véneta y un crucifijo atribuido al círculo de Giotto. El monasterio alberga hermosos claustros, la preciosa Sala del Cabildo, el refectorio monumental y la famosa "divina loggetta", inmortalizada por el escritor Antonio Fogazzaro en la novela "Pequeño mundo moderno" (1901). La abadía es universalmente conocida por la importante actividad de restauración de libros antiguos y códices miniados desempeñada por los propios monjes.
En la cumbre del Monte Rua se halla desde 1339 un eremitorio camaldulense de clausura que no se puede visitar, pero de sus alrededores se goza de una magnífica vista panorámica de la llanura circunstante y de las colinas.
En la zona de Este surge la antigua Abadía de Santa María de Carceri: el inmenso complejo, que incluye iglesia, abadía, claustros y hospedería, fue parcialmente transformado en mansión a finales del siglo XVII. Conserva unas partes de época románica, el claustro renacentista, el precioso baptisterio, las salas de la antigua Biblioteca pintadas al fresco y un pequeño Museo de la Civilización Campesina.
La iglesia abacial de San Esteban, en Due Carrare, al lado de la que en el pasado se hallaba un importante complejo monástico de los primeros años del siglo XI, es un valioso documento arquitectónico del arte románico en tierra véneta. La iglesia cuenta con un antiguo pavimento de mosaico (siglos XI y XIV) y el sarcófago de mármol de Marsilio da Carrara, Señor de Padua, fallecido en 1338.
Son muchísimos los lugares dedicados al culto de la Virgen, cuya existencia suele estar vinculada a eventos milagrosos.
En Monteortone de Abano Terme surge el Santuario de Santa María de Monteortone, donde en 1428, después de una epidemia, la Virgen apareció a un caballero enfermo, invitándolo a entrar en el agua, donde él encontró una imagen de la Beata Virgen, enseguida convertida en objeto de culto. Además de la imagen sagrada, el interior del santuario alberga frescos de Jacopo da Montagnana y un retablo de Palma il Giovane
Siempre en la Colinas Euganeas, en el Monte della Madonna (Teolo), se encuentra el Santuario de la Virgen del Monte del siglo XVI.
Una Vigen de las Gracias se venera en la Basílica de Este, construida en 1717 sobre los restos de un santuario anterior para custodiar una tabla bizantina de la Virgen considerada milagrosa. Y siempre a María está dedicado el Santuario del Tresto, en Ospedaletto Euganeo. Construido en 1468, tras la visión de la Virgen por parte de un barquero, la iglesia conserva su decoración original y pinturas de maestros vénetos, entre ellos la "Virgen milagrosa" atribuida a Jacopo da Montagnana. Un templete fuera del edificio protege la fuente que, según la leyenda, brotó milagrosamente durante la construcción de la iglesia.
En Piove di Sacco, capital de la verde Saccisica, se encuentran dos importantes edificios religiosos: la Catedral de San Martín y el Santuario de la Virgen de las Gracias, que conserva una Virgen con el Niño de Giovanni Bellini.
A San Antonio está dedicado el pequeño, pero sugestivo Santuario del Nogal de Camposampiero. Cuenta la leyenda que la iglesia fue construida en el lugar donde San Antonio dio un memorable sermón desde el alto de un nogal. En su interior, un completo ciclo de frescos, obra del pintor del siglo XVI Girolamo del Santo, evoca escenas de milagros y de la vida de San Antonio, mientras que el retablo del altar, obra autógrafa de A. da Murano (1486), representa el sermón de San Antonio desde el nogal.













