Padua: ciudad de la ciencia
Padua es la ciudad ideal para comprender el camino del hombre en al ámbito de la ciencia, de la técnica, del saber, de la creatividad. Desde 1222, año oficial de fundación del Studium Patavinum hasta hoy, la evolución científica y tecnológica siempre ha progresado y marcado hitos fundamentales gracias a la presencia de personalidades importantes y geniales y al clima de máxima libertad y gran vivacidad cultural.
Podemos definirla como un verdadero lugar de producción del saber científico y tecnológico; además del prestigioso polo científico-sanitario, recientemente ha sido construido un centro de excelencia a nivel europeo interamente dedicado a las nanotecnologías.
La Universidad de Padua, una de las más antiguas al mundo (segunda en Italia después de Bolonia) es el arquetipo de la universidad moderna y representa el centro del desarrollo científico de la ciudad. Su sede histórica, el Palazzo del Bo', conserva intacto y unos lugares históricos excelentes como la Sala de Medicina, del siglo XIV, la cátedra de Galileo, profesor en Padua de 1592 a 1618, la Aula Magna (Salón de Actos), antigua Scola Granda de los estudiantes de Derecho y el patio antiguo de Andrea Moroni, magnificamente decorado con los escudos de estudiantes y profesores. Bustos, lápidas, inscripciones, estatuas, retratos de los personajes ilustres que han caracterizado la historia de la Universidad de Padua, como Pietro d'Abano, Nicolás Copérnico, William Harvey, Andrés Vesalio, Gabriel Falopio, Galileo Galilei, Fabricio d'Acquapendente, Giovan Battista Morgagni, para citar sólo algunos. La elegante estatua de Elena Lucrezia Cornaro Piscopia es un homenaje a la primera mujer licenciada del mundo, que defendió su tesis en filosofía en 1678 en la Universidad de Padua.
Otra excelencia científica de Padua es el Jardín Botánico. Fundado en 1545 por voluntad de la Escuela de Medicina de la universidad de Padua, representa el más antiguo Jardín Botánico Universitario del mundo que haya quedado en la sede originaria. Instituido para el estudio de los Simples (Plantas Medicinales) el Jardín ha sido testigo de la evolución de la botánica, de ciencia aplicada a la medicina hasta los distintos sectores actuales. En el jardín se lleva a cabo todavía una intensa actividad didáctica y divulgadora, unas actividades de investigación y se conservan, entre otras, especies raras amenazadas. En el Jardín se cultivan cerca de 6000 plantas, incluso plantas exóticas, medicinales, carnívoras e insectívoras. La primacía de la vejez la tiene una palma de S. Pedro Chamaerops humilis var. arborescens) plantada en 1585. Se la conoce también como Palma de Goethe porque el famoso poeta alemán en 1786, después de haberla observado, escribió su intuición sobre la evolución en su ensayo La Metamorfosis de las plantas. En la Biblioteca se conservan antiguo herbarios, textos científicos, preciosos libros ilustrados, muchos de los cuales son ejemplares únicos. En 1997 el Jardín Botánico fué declarado por la UNESCO Patrimonio mundial de la Humanidad.
Meca para los estudiantes de astronomía y los aficionados de vistas panorámicas, es la torre del Observatorio, llamada Specola, instituida en la segunda mitad del siglo XVIII para darle a la Universidad de Padua un observatorio astronómico que permitiera experimentar las teorías astronómicas y llevar un enfoque más moderno a esta ciencia. Construida sobre la Torlonga, antigua torre del sistema fortificado del castillo de Padua, la Specola es hoy sede de un interesante museo que conserva entre otros objetos, un gran Cuadrante con el que se medía el mediodía en Padua, unos instrumentos de medición construidos por artesanos ingleses en el siglo XVIII, telescopios alemanes y austriacos, instrumentos para el estudio de la metereología.
Hacen de corolario al ambiente universitario un gran número de Museos Científicos entre lo cuales el Museo de Geología y Paleontología, el Museo de Historia de la Física, el Museo de Mineralogía, varios Institutos de Investigación y Experimentación científica, Centros y laboratorios relacionados con la Universidad, pero también pequeños Museos que atestiguan la pasión de los espíritus creatívos del criadero universitario. Ejemplo extraordinario es el Museo del Precínema y de la Linterna Mágica que expone la preciosa coleción de Laura Minici Zotti, que cuenta con Linternas Mágicas, cristales pintados para la proyección y juegos ópticos, antiguos instrumentos musicales, vistas ópticas y un Teatro de Sombras Javanesas, todos rigurosamente antiguos. Un recorrido excepcional en la magia y el encante de la época del precínema.













