Padua en la Edad Media
La Edad Media es el periodo de las ciudades-castillo. Los burgos feudales se cierran, creando centros satélites y fortificaciones.
En la Provincia de Padua se encuentran numerosos ejemplos de ciudades fortificadas de la edad media, con una variedad tipológica de defensas fortificadas que hace del territorio de Padua una de las zonas más interesantes de Europa bajo este aspecto.
Poderosos signos de la historia, los imponentes baluartes defensivos, integrados por castillos y fortalezas, nos hacen llegar los ecos del fascinante y misterioso mundo medieval. Antiguos centros de riqueza y poder, en su austeridad encierran inesperados tesoros artísticos.
Además de Padua, que conserva trechos importantes de las murallas, en el territorio sudoccidental de la provincia, alineadas a lo largo de una de las principales arterias de comunicación, muy cerca una de las otras, se hallan Monselice, Este y Montagnana, verdaderas joyas medievales. Al norte de Padua se encuentra Cittadella con sus murallas elípticas, perfectamente conservadas.
Monselice
En Monselice la austera Rocca federiciana domina de la cumbre de la colina la llanura y el pueblo. Las murallas almenadas y el poderoso castillo con su rica coleción de armas y corazas, nos recuerdan el importante papel estratégico desempeñado por este pueblo en la Edad Media y la Giostra della Rocca (Torneo), espectacular manifestación que tiene lugar cada año el tercer domingo de septiembre, es una evocación de los días en los que el emperador Federigo II pasó en Monselice, llamando todos los habitantes a participar en unos torneos y festejos que entusiasman también en la actualidad los habitantes y los turistas.
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IAT Monselice tel +39 0429 783026
Este
Este, ya centro principal de los paleo-vénetos, de los que se conservan importantes restos en el Museo Nazionale Atestino, en la Edad Media fue uno de los principales centros fortificados para el control del territorio. Conserva restos del poderoso Castillo, construido entre 1338 y 1339 por Ubertino da Carrara, circundado por unas murallas de 1.000 metros que cuentan con 12 torres y que encierran actualmente los jardines públicos.
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Montagnana
Montagnana, es una de las ciudades amuralladas más bonitas de Italia, conserva prácticamente intactas sus murallas medievales que dan la vuelta alrededor del centro de la ciudad por casi 2 Kilómetros. Las poderosas murallas almenadas, cuentan con 24 torre exagonales y con poderosos castillos, como el Castillo de San Zenón, núcleo de la ciudad antes del año Mil, hoy sede del Museo Cívico, y la Rocca degli Alberi, ejemplo importante de ingeniería militar de la época de los Carraresi, hoy sede del Albergue de la Juventud. Cada año el primer domingo de septiembre, los Municipios de la antigua Sculdascia contienden por el pallium, en el emocionante Pallio di Montagnana.
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Cittadella
La cuarta ciudad amurallada, Cittadella, se sitúa a unos 30 Kilómetros al norte de Padua. Ejemplo excepcional en Europa de burgo amurallado concebido desde su origen con perímetro elíptico, Cittadella conserva intactas sus murallas. Puesto avanzado estratégico para la defensa de Padua en contra de los ataques que llegaban del norte, las murallas fueron edificadas a partir de 1220 y cuentan con 32 torres. Las cuatro torres principales defienden las cuatro puertas de acceso a la ciudad. La Torre di Malta, en correspondencia de Porta Padova, era la antigua cárcel y la cita Dante en su Divina Comedia (Paraíso, IX, 54).
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Padova
De las murallas medievales construidas a partir de 1195 para delimitar la antigua isla romana y las nuevas expansiones urbanas, quedan preciosos trechos (incluso 3 puertas) mientras que las murallas renacentistas (primera mitad del siglo XVI) son casi completamente conservadas y dan la vuelta alrededor de la ciudad con un recorrido de casi 11 Kilómetros con 20 bastiones y 6 puertas todavía existentes.
Las murallas renacentistas fueron construidas después de que Padua, en 1509 durante la guerra de la Liga de Cambrai fue provisionalmente ocupada por las tropas imperiales de Massimiliano de Austria. La ciudad fue inmediatamente liberada, pero el posible peligro llevó el Senado veneciano a ordenar la reconstrucción completa de las murallas. Empezada en 1523 por Bartolomeo D'Alviano, capitán general de la Serenissima, la obra fue continuada por Michele Sanmicheli y en 1544 estaba terminada. El complejo sistema de defensa, organizado en murallas y bastiones formidables, ejemplo de la arquitectura militar del tiempo, convirtió Padua, según los juicios de los contemporáneos, en una ciudad inexpuñable.













